miércoles, 2 de marzo de 2011

Sueños

Que sensación más extraña invade nuestro cuerpo cuando nos levantamos por la mañana y recordamos un sueño o parte de él. Nos decimos a nosotros mismos "Ha sido un sueño" y no le damos mayor importancia, ¿o si? Mucho depende de lo que hayamos soñado...

En los sueños recordamos cosas el pasado, cosas que no tienen sentido para nosotros mismos, nuestros miedos hacen acto de presencia, recordamos a la gente con la que hemos compartido nuestro recorrido por la vida y gente a la que nunca hemos visto.

Pero a veces la memoria nos juega malas pasadas y se representan a través de nuestros sueños. Se producen entonces situaciones que nos ofuscan e invaden nuestra frontera de la compresión. Queremos darle sentido a todo lo que nos rodea, incluidos los sueños, pero esto es una acción verdaderamente imposible, ya que la mente está fuera de nuestro control cuando soñamos. 

Se producen en muchas ocasiones sueños repetitivos, esos que intentas interpretar como premonitorios o de advertencia. ¿Pero qué sucede cuando ese mismo sueño lo sueñan tus amigos, familiares o algún conocido? Un sueño prácticamente idéntico en todos los casos. Es entonces cuando el vello se te eriza... ¿Por qué nos pasará esto? ¿Por qué no puedo entenderlo? ¿Qué hay detrás de éste  sueño? No lo logro ni lograré entender.

¿Y qué sucede cuando la nostalgia nos invade? Que empezamos a soñar a los que echamos de menos, los lugares en los que vivimos, o las situaciones que amábamos. En ese momento se te abre la herida que intentas cerrar todos los días, la herida que está curándose y que no desaparecerá nunca porque como buena herida tiene que dejar cicatriz.

Y como ya es hora de soñar, os dejo y me voy a soñar, para poder así después contar y disfrutar de la vida del subconsciente.

Hasta la próxima entrada.

No hay comentarios: