Llevo días pensando en mi madre,
soñando de nuevo con ella.
Me gustaría tanto que estuviese a mi lado,
llamarla para compartir mis progresos,
las buenas noticias y las aventuras por venir.
Siempre está en mis pensamientos,
es el ángel que me cuida
y al que tanto tengo que agradecer.
Soy quién soy por ella,
por la educación que me dió
y porque nunca perdió la confianza en mi.
Su apoyo incondicional me hizo fuerte,
sus palabras me reconfortaban.
Siempre me exigía más,
ella sabia que yo podía más.
Se que estaba orgullosa de mi
y me hubiese gustado compartir ese orgullo
que yo también tenía por ella.
La bondad que desprendía,
la fortaleza por la que luchaba por los suyos,
el amor que nos ofrecía
y la sabiduría con la que hablaba.
Rasgos inconfundibles de mi madre...
Te echo tanto de menos...
Estoy tan agradecida de ser tu hija...
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