19 de enero
llamada telefónica a las 6 de la mañana,
desde el hospital nos comunicaban tu muerte
te fuiste sin hacer ruido, sin darnos cuenta, sin creernoslo
Me lo dijiste por la mañana, que te ibas a ir pronto.
No te creí...
Cómo es posible que los seres humanos sepamos cuando llega nuestra hora?
Por qué no te creí? Por qué no lo quise ver?
Me enfadé. Contigo, conmigo, con todos
El dolor de no haber estado ahí contigo era demasiado fuerte como para hacerlo visible.
Tardé unos cuantos meses en retirar ese tupido velo de culpabilidad de mi alma.
Yo no tenía la culpa, pero sentía la responsabilidad de haberte dejado sola, de haberme enfadado contigo.
Te quería, a pesar de nuestras disputas, yo te quería
nunca llegaré a saber cuanto debiste sufrir por perder a mi madre, a tu hija, a tu gran apoyo...
Sólo quiero que sepas, que te quería, que me preocupaba por ti.
Y mi homenaje son estas líneas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario