Vigo, llegada a Galicia
Ya estoy en España. Primera noche en tierras gallegas. Todo un día de viaje entre autobús y vuelo. Se ha hecho raro subir al avión, ir por la calle, en los bares, etc y hablar con todo el mundo, con cualquier desconocido en castellano. Estoy puesta ya a dirigirme en inglés... También me he vuelto a sorprender (como siempre me pasa) a los precios tan baratos comparado con Reino Unido y sobre todo, volver a una gran ciudad española, con los edificios de pisos altos, ruido, gente, las calles llenas de coches y atestadas de tiendas de ropa de marcas que todos conocemos.
Me ha encantado entrar en el típico bar de toda la vida con las mesas y sillas de hace mil años, la barra llenas de tapas y con servilletas de "papel de fumar" en el suelo. Entrar y pensar "aquí seguro que como bien y barato". ¡No me equivoqué! Bocadillo de calamares impresionante. ¡Que gustazo por favor!
He venido con la actitud muy abierta. Conocer gente, hablar con todo el mundo y compartir la experiencia. De por sí, yo ya soy una tía que habla y me dejo llevar pero en esta aventura voy a darlo todo. Me ha encantado darme cuenta que muchísima gente te ayuda y cuando les dices que vas a empezar el camino te dan ánimos y mucha suerte. La frase de típica "te va a enganchar".
Primera impresión de Galicia... es muy rural.

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